En la actualidad, pensar sobre el Estado es complejo. En la historia ha existido siempre continuas reflexiones para determinar cuál es la mejor forma de organización estatal o de gobierno en la sociedad.
Por Zhenia Djanira Aparicio Aldana. 20 enero, 2026. Publicado en semanario El Tiempo, el 18 de enero de 2026Entre ellas, existe una de singulares características que nos lleva a plantear la noción de Estado desde temas habitualmente relegados como la empatía. Este es el caso de la filósofa y santa Edith Stein (1891-1942), que nos abre nuevos horizontes en la búsqueda de la verdad y en la forma de pensar el Estado.
En el volumen 10 de la revista Steiniana de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se ha publicado el artículo de mi autoría “Una reflexión sobre el Estado desde el pensamiento de Edith Stein”. En este abordo la noción de Estado en Stein en íntima relación con el poder, la soberanía, la justicia y, por último, la empatía.
El interés en este artículo surge de los problemas actuales en la toma de decisiones estatales que, a menudo, atentan contra la dignidad humana, tales como los desplazamientos forzados y la privación arbitraria de la libertad, entre otros. Por ello, la figura de Stein cobra relevancia e invita a replantear la noción de Estado desde el valor de la empatía y desde una visión de justicia como sentimiento para búsqueda del bien común.
La propuesta, sobre la noción de Estado, de Edith Stein se encuentra en su obra “Una Investigación sobre el Estado”, publicada en 1925. En dicho ensayo, escrito después de la Primera Guerra Mundial y antes de su conversión al catolicismo, Stein centró sus esfuerzos en investigar las relaciones entre la persona, la comunidad y la sociedad.
Stein propone un Estado como una comunidad de personas en donde sus miembros son responsables mutuamente por las decisiones que se toman. La soberanía de un Estado dependerá del nivel de empatía entre sus miembros, ya que esto ayuda a fomentar el reconocimiento de la comunidad estatal, que deberá estar orientada siempre hacia el bien común.
El Estado es una comunidad consciente de sí misma y apta para organizar sus funciones. Por tanto, al estar conformado por individuos libres, es capaz de perfeccionarse. De ahí que Stein lo defina como: “Una formación social en la que se hallan integradas personas libres”.
También refiere que, la persona tiene un valor asociativo intrínseco que ayuda a formar comunidades, lo que convierte a la soberanía en un elemento clave para desarrollar el Estado. Esto lleva a poner en realce la idea de que está al servicio de la persona, y no al contrario. A su noción de Estado se le une la empatía, para Stein, es relevante porque pues hace que la justicia se convierta en vivencia personal y social. Por esto, el valor de un Estado no se encuentra en sí mismo, sino que deriva de la comunidad que lo conforma.
En definitiva, la filosofía de Stein es crucial, ya que concibe al Estado como un ente soberano, pero siempre en función de la persona, sin que ello disminuya su fuerza para tomar decisiones, ejercer su función normativa y de gobierno. Y, resalta: “la consideración de un individuo humano aislado es una abstracción. Su existencia es existencia en un mundo, su vida es vida en común”.
En este sentido, los lazos comunitarios entre los ciudadanos y el Estado implican empatía; y al considerar el mirar al otro como parte integrante de las decisiones comunitarias, es evidente que la comunidad crecerá y será mejor, pues las acciones en conjunto mirarán siempre al bien común.








